La lectura juvenil también puede ser una puerta a la empatía y a la reflexión crítica. Esta narración explora la adicción al juego y la presión emocional desde una mirada literaria. La obra posee un ritmo que mantiene la tensión y ofrece un enfoque que pone en valor el acompañamiento terapéutico y familiar. Ideal para trabajar en las aulas y en espacios educativos, así como para acompañar procesos de prevención.
En un entorno marcado por las apuestas online y el aislamiento, Rafa se enfrenta al peso de decisiones que le superan. En medio de esta travesía, aparece Mar, una joven con la que comparte clases de pintura y que se convierte en un apoyo esencial. La historia avanza entre terapias de grupo, deudas ocultas y la intervención de profesionales sanitarios, dando lugar a una trama donde también hay espacio para el amor juvenil y el trabajo con la policía para frenar a quienes se benefician de las adicciones.
Firmemente orientada hacia la recuperación, No es un juego muestra cómo la constancia, el afecto y la ayuda especializada pueden transformar realidades complejas. La tensión narrativa se equilibra con un mensaje de esperanza y superación, ofreciendo una herramienta valiosa para educadores, terapeutas y familias preocupadas por la salud mental y el bienestar adolescente.